MONTÍCULOS DE LAMENTOS CAUSADOS POR UNA LLAMA
- Alejandro Martínez J.

- 15 nov 2016
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 9 ene 2019
Buffunk
Abajo el mar
Encima el sol
En medio el estambre de vida
El fuego no me inspiró nada
¡En lo absoluto!
La llama está estática
fue un brindis con afán
Flácida de esperma
El esperma es; o costumbre, o pasión.
La llama está estática, a pesar del tiempo.
Estupefacta por tantos ojos que la miran.
se avergonzó,
se sonrojó
a pesar de brillar con luz propia, se sonrojó.
Inocua es la llama ante dedos que desalojan narices,
se transmite en su aura compromiso y somnolencia,
aunque tiene soltura, se mantiene estreñida.
¡Vaya paradoja!
Hoy ascuas inofensivas
mañana incendio forestal
¿pasado mañana?
Fuego fatuo por el consumo.
Tiene hambre la llama
debe ser la moncha por el leño que prendió.
¡También me siento hambriento!
Debe ser por la lumbre que prendí con la llama hambrienta, por supuesto.
Ella va a comer después de comer
Para comer después de comer
Yo masco: La llama nunca traga entero.
Un grito:
Hay fuego en la mesa, buen provecho… ¡Ah y sople porque está caliente!
Mitos describen el fuego como un plato viejo
que reemplaza el sol que debió entrar por algún atrapa-luz
- ¿Y si nuestro sol es una llama
en un candelabro con la oreja desportillada
que está en un pasillo de una mansión extraterrestre?
No sé.
Seguimos siendo cavernícolas
observando el fuego
conspirando ideas
quemando humos que transgreden épocas y percepciones de madres.
Al insistir, la llama, en su perenne avidez
le insinué que era pecadora.
Le dije que sus fauces provocaron gritos en brujas atadas.
Le dije que su pasión derritió mi piel,
que también se escurrió como parafina
formando, así,
montículos de lamentos.







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